lunes, 5 de febrero de 2007

Clones en las Calles




De un día para otro salí a la calle y ya nada seguía siendo igual. Creí caminar por la vieja Concepción que desde hace tanto tiempo atras me había acogido, creí disfrutar como lo hacía antes de los vagabundeos, creí tantas cosas en ese entonces... El impacto fue desorvitante, fue realmente una maldita sorpresa que me tomó desprevenido, me jaló de las mechas y luego me dejó caer en la realidad, en una nebulosa y a la vez colorida realidad. Eran ellos, los vi y no reaccioné, me costó saber si era una pesadilla de esas en que no escapas nunca, pero no era así.
No cientos, si no miles de humanoides iguales se me aparecieron delante de mis ojos. Como les digo eran iguales: zapatillas anchas y blancas, pantalones por debajo del culo, poleras de marca deportiva o polerones con los colores del arcoiris. También sus peinados eran iguales, todos esos fierros en la cara eran iguales. Fue penoso y triste, se veían felices.
Luego me marché.

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